lunes, 29 de agosto de 2016

Javier Quintana: El que pinta las pasiones de los rengos

Javier Quintana: El artista callejero que pinta la pasión de los seguidores de La Renga

La pasión es eso que empuja a los jóvenes (y no tanto) a seguir a una banda cuando sale de gira. No hay forma de describir esa pasión, que se expresa en cantitos, tatuajes, remeras. Y en el caso de Javier “Locura” Quintana es en pinturas.

Javier Locura sigue en la ruta a La Renga desde el 2013 y desde principios del año pasado decidió plasmar con su arte lo que le genera la banda en los shows en vivo. Llegó a Posadas con su hijo y sus pinturas, frente a La Bionda donde hicieron la previa Motorkraf y Maldito Veneno regaló su arte en la tarde del sábado. Dos cuadros un terco y una terca muy especial.

La Renga es sin dudas la banda de rock más convocante del país. Seguidores de todo el país llegaron para el banquete en el club Atlético Posadas. Entre ellos se palpita ese sentir que movilizaba a las “Tribus Urbanas” que seguían a Patricio Rey y sus Rendonditos de Ricota de provincia a provincia para ver cada show.

Los que llegaron a Misiones siguiendo a La Renga muestran un sentimiento similar al que tenían Los Rendondos. Magia, fanatismo, genuino y muchos otros atributos más pueden dar vueltas por el fenómeno que tienen algunas bandas de rock, y que la Renga lo supo conquistar y en esta nueva gira lo ratificó.


Quintana explicó que “Locura” es por su forma de ser “de no parar nunca, de hacer una cosa tras otra. Que se yo, de subirme a un monumento a colgar una bandera. Cosas así que fluyen en una gira. Y la adrenalina que te da la gira y la previa, lo que te produce la gente y la banda”.
Este artista urbano plantea que la mejor forma de mostrar como La Renga le abrió la cabeza es “pintado un mural” antes de cada show al que asiste. Javier deja su huella en cada previa a los banquetes de La Renga, y a través de su arte expresa sus sentimientos más puros hacia la banda de Mataderos.

La Renga me abrió el corazón y la cabeza” afirma Javier mientras sostiene con una mano un pincel con el cual da forma a la pareja de Tercos. Una manera, su manera, de plasmar con arte lo que genera en él la banda de Mataderos, la que sigue a todos lados dejando su propia huella.

Esa huella, su huella, que le permitió explorar mundos nuevos dentro del mundo que es La Renga. Desde Navarro (Buenos Aires) cuando los vio por primera vez en vivo, hasta Posadas (el más reciente de los shows). Él retrata el sentimiento de los fans en murales que se roban la atención en las inmediaciones de cada show de Chizzo Nápoli, los hermanos Tete y Tanque Iglesias.


Deja en claro que “lo importante es la banda, es escucharlos y cantar y sentir esa energía en el pecho al escuchar la Libertad
> pogueando con la gente”. De paso por Posadas, Javier se prestó a conversar en plena previa al banquete en la tierra colorada.
Es quien eternizó la frase “Tengamos un banquete en paz”, luego de la muerte, por distintas causas, de Ismael Sosa en Villa Rumipal y Tomás Contreras en Bragado, habló de sus inicios en el arte, su llegada a La Renga y lo que generan sus pinturas.

Valoró la amistad que se genera en las previas, “esa energía, esa locura que se desata acá es asombroso”. Hay quienes lo conocen solo por las redes sociales y al verlo lo saludan como viejos conocidos diciendo “eh vos sos Javier, que groso” y lo abrazan pidiendole una foto-

Recordó que esta idea de pintar por y para el rock surgió casi de casualidad, una casualidad que lo llevó a sitios impensados en estos años. Explicó que fue siguiendo a La Renga, puntualmente en el show de Villa Rumipal (Córdoba). “Fui a un banquete, no tenía nada que hacer y tenía la necesidad imperiosa de expresar algo. Me llevó a un graffitti y después a otros y nada. Después en diciembre me vi pintando con ellos en el escenario”.

Explicó que esto se da porque “las obras les llegan a la gente, porque sino fuese por ellos, hubiese quedado en esa anécdota de Rumipal y yo seguiría haciendo otra cosa. Yo creo que pinto banners a la alegría de la gente”.


Reconoció que “no sigo a La Renga de toda la vida”. Pero aclaró que si es del barrio. Este pintor de 41 años comenzó a verlos en vivo desde el año 2013 y desde allí la pasión por la banda prendió en él.
Agradeció el reconocimiento de los fans de la banda a su arte y remarcó que más allá de los elogios y las cosas que han surgido “solo soy un tipo de barrio que expresa en murales el sentimiento que despierta en mí La Renga”.

Afirmó que La Renga “le hace música al arte, están continuamente bombardeando con el arte infernal”. Y luego explicó que “al arte de ellos yo lo hago mutar, porque consideró que cuenta muchas más historias, de lo que la aparente imagen estática da. Por eso la saco de ese lugar la fusiono con otras y eso le llega a la gente”, dijo Javier siempre con La Renga sonando de fondo.


Reconoció que sus Tercos son diferentes, porque tienen los ojos abiertos y la boca no está cosida. “Porque no le tienen miedo a los malos espíritus, sino que lanza en mano los enfrentan y gritan al mundo su verdad, mirando hacia el frente”, dijo.

Cuando uno lo ve pintar se da cuenta que lo hace “con pasión”, la música de La Renga lo lleva a plasmar con colores sus emociones. Le surgen collages de imágenes que reflejan ese amor por la banda. En Posadas pintaba mientras llegaban los fans y entre saludo y abrazo le mostraban algún escracho (tatuaje) hecho con sus dibujos.


Explicó que “lo que hago, me sale de manera inmediata. Es inspiración pura. Me dejo llevar por la música. En mi cabeza, las canciones son imágenes que canalizo con un pincel en la mano. Soy una representación gráfica de historias”. Este artista callejero que se ha ganado un lugar en el corazón de todos los rengos.

Arte Infernal con un pedido de Justicia:

En Posadas, los dibujos de Javier fueron más que especiales, porque además del tradicional Terco, se animo a hacer una Terca. Que represente al público femenino seguidor de La Renga.
Explicó que hace pocos días se enteró del caso de Ingrid una joven seguidora de la banda que hace un año falleció. "Todo apunta a que su asesino fue quien era su pareja" contó triste el artista. Quien lamentó que estas situaciones sean algo común en el país, por ello es que la Terca pintada en Posadas es tan especial.
Un grito de Justicia por Ingrid y por todas las victimas de femicidio.

Todas las fotos de la previa en AerosolesAnónimos 
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