miércoles, 27 de agosto de 2014

Graffiti - Julio Cortázar


Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.

Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.

Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.

Cuando el otro apareció al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas más rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.



Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer de un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.

Casi en seguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el café de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garage y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención. Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Había un confuso amontonamiento junto al paredón, corriste contra toda sensatez y sólo te ayudó el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegió y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.

Mucho después (era horrible temblar así, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el paredón gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de ese naranja que era como su nombre o su boca, ella así en ese dibujo truncado que los policías habían borroneado antes de llevársela; quedaba lo bastante como para comprender que había querido responder a tu triángulo con otra figura, un círculo o acaso un espiral, una forma llena y hermosa, algo como un sí o un siempre o un ahora.

Lo sabías muy bien, te sobraría tiempo para imaginar los detalles de lo que estaría sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volvían a ver a uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayoría se perdieran en ese silencio que nadie se atrevía a quebrar. Lo sabías de sobra, esa noche la ginebra no te ayudaría más a morderte las manos, a pisotear tizas de colores antes de perderte en la borrachera y en el llanto.

Sí, pero los días pasaban y ya no sabías vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos habían dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste el placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes después te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garage. No había patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te miró cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, allí donde ella había dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un óvalo que era también tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vacíos; un borracho vacilante se acercó canturreando, quiso patear al gato y cayó boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no habías dormido en mucho tiempo.

Esa misma mañana miraste desde lejos: no lo habían borrado todavía. Volviste al mediodía: casi inconcebiblemente seguía ahí. La agitación en los suburbios (habías escuchado los noticiosos) alejaban a la patrulla de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo había visto a lo largo del día. Esperaste hasta las tres de la mañana para regresar, la calle estaba vacía y negra. Desde lejos descubriste otro dibujo, sólo vos podrías haberlo distinguido tan pequeño en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el óvalo naranja y las manchas violetas de donde parecía saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a puñetazos. Ya sé, ya sé ¿pero qué otra cosa hubiera podido dibujarte? ¿Qué mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera tenía que decirte adiós y a la vez pedirte que siguieras. Algo tenía que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no había ningún espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la más completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, así como había imaginado tu vida, imaginando que hacías otros dibujos, que salías por la noche para hacer otros dibujos.


("Graffiti" es un cuento de Julio Cortázar incluido en el libro "Queremos tanto a Glenda" publicado en 1980).

lunes, 25 de agosto de 2014

La vuelta a Cortázar en 100 Rayuelas





Para celebrar el centenario del nacimiento de Julio Cortazar (26/08/1914 – 12/02/1984) los amantes de la literatura de posadas llevaran adelante este sábado una actividad para redescubrirlo en la biblioteca Popular (calle Córdoba 2069), desde las 17 horas.

Con lecturas colectivas, muestras de fotografías e ilustraciones, pintura y dibujo en vivo se llevará adelante esta tarde dejuelo donde buscan jugar a descubrirlo y redescubrirlo en las distintas facetas de su mundo literario.

Las actividades comenzaran desde las 17 horas

- Exhibición de material sobre Cortázar
- Lecturas colectivas
- Citas al paso
- Muestra de fotografías e ilustraciones
- Dibujo y Pintura en vivo a cargo de Valle Chinaski y Mariana Gómez
- Presentación del mini libro del Certamen de Poesía “Un Tal Cortázar” de la Biblioteca Pública De Las Misiones
- Música

Desde las 19 horas

- Proyecciones
- Sorteos

Entrada Libre y Gratuita
Sumate a la movida en el evento en Facebook

sábado, 23 de agosto de 2014

Belgrado, la banda post punk de Barcelona actuará en Posadas

La banda barcelonesa está girando por primera vez en Sudamérica en un tour que los llevará por Brasil, Uruguay, Chile y Argentina. Llegaran a Posadas el próximo 2 de septiembre y actuaran junto a los locales Avol (Anathema Vampires Of Lust) y Ntrl Sonico, en “la Bionda” desde las 21 horas.


Belgrado es una banda de After Punk o Punk siniestro o Post Punk, influenciados por los vanguardistas del género de los `80. Belgrado es una banda nacida en Barcelona, pero está compuesta por dos venezolanos, una polaca y un catalán. Con un sonido crudo, pero bailable nos transportan a principios de los `80, cantan en ingles y tienen un excelente cuidado de la estética y el sonido.


Es una banda que suena con mucha potencia en vivo. Por lo que imperdible esta cita para conocerlos más allá del canal de youtube o bandcamp. Las canciones son muy buenas y la ejecución impecable, para la crítica los discos no alcanzan lafuerza que derrochan en los conciertos.


Es un punk de sonidos oscuros y tenebrosos, que en vivo derrocha rabia, pero no por eso dejan de ser una banda que suena bailable con toques rupturistas que puede gustar mucho a los misioneros.



jueves, 31 de julio de 2014

Expresate: La Bienal de Arte Joven brinda una opción para hacer murales y graffos


El sábado 9 de agosto se realizará el encuentro de arte callejero “Expresate”, programa que forma parte de la Bienal de Arte Joven, será de 9 a 17 en las inmediaciones del centro cultural Vicente Cidade, Belgrano y General Paz.



Desde la subsecretaría de Cultura de la Provincia -en el marco de la Bienal de Arte Joven a realizarse en el mes de octubre de 2014-, se lanza el programa “EXPRESATE”. Este programa convoca a artistas Callejeros/Graffiteros (mayores de 17 años) a participar de la “Intervención de Muros” que se encuentran en las inmediaciones del Centro Cultural Vicente Cidade - General Paz esquina Belgrano – en la ciudad de Posadas. 

La Subsecretaría de Cultura de la Provincia, acondicionará los muros y  brindará un kit de materiales a ser utilizados. Bernardo Neumann y Sandra Gularte son los artistas visuales que acompañarán la jornada de trabajo al aire libre, brindando apoyo y asistencia.

De manera simultánea, se convoca a fotógrafos jóvenes (mayores 17 años) de la provincia a acercarse para tomar fotos y compartir la jornada junto a los artistas que se encuentren trabajando en los murales. El motivo es invitarlos a “hacerse” de material para participar del programa “ENFOCATE”, que será lanzado próximamente por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia.

sábado, 5 de julio de 2014

Realizan un mural de cerámicas y azulejos "Escamas de una misma piel" frente al Cidade


El mural es realizado con una técnica del azulejo y será realizada por la artista Sandra Gularte con la colaboración de Sofía Irupe y Ser Infinito. La obra lleva como nombre “Escamas de una misma piel” y habla de la preservación de los recursos naturales, como el agua.


La artista antes de iniciar su trabajo, fue a Foz do Iguaçu, Brasil perfeccionándose en la técnica unto al artista Miguel Hachen. El mural está ubicado frente el centro cultural Vicente Cidade. La obra está dentro de la tematica de "Ríos Libres" y fomenta la conciencia contra la destrucción de los cauces de agua para la generación de energía eléctrica. 




La artista explicó como fundamentación del mural que: “la humanidad, como especie, habla sola: no escucha a las otras especies como los monos, los lagartos, las piedras o los ríos. Como malabaristas, trapecistas, vivimos en escenarios en busca de equilibrio o tratando de encontrar el espacio donde poder existir. Vestidos con coloridos atuendos, de naturaleza, hojas, pájaros, escamas, somos parte del movimiento de un río vivo, libre, que desborda la caja que lo retiene. Están en constante movimiento en un juego con escenarios que muchas veces no son silenciosos”.